
Última hora | El juez Peinado se confundió entre dos empresas y renuncia a investigar el rescate de Air Europa (y lo reconoce)
La
historia de esta instrucción ya parece escrita por Azcona y dirigida
por Berlanga. Pero no, es real, tiene toga y se paga con dinero público.
El juez Juan Carlos Peinado, conocido por investigar a Begoña Gómez —la
mujer del presidente del Gobierno— ha reconocido que se confundió. No
con una fecha. No con un dato. No con una interpretación. Se confundió
de empresa.
Así, sin despeinarse,
ha tenido que admitir que el informe que pidió a la Intervención
General del Estado no era sobre Globalia, la matriz de Air Europa, sino
sobre Innova Next, una firma del empresario Barrabés. ¿La consecuencia?
Renuncia a seguir con la parte del caso que implicaba el rescate de 475
millones a la aerolínea. Una de las patas principales de la querella. A
la basura.
No es una anécdota. Es
una metáfora del estado de la justicia-espectáculo. Durante semanas,
medios afines al “sanchismo es corrupción” han cebado esta supuesta
relación turbia con Globalia como si se tratase del Watergate aéreo.
Aunque los propios informes de la UCO ya habían dicho que no había
constancia de ningún vínculo relevante, el relato ya estaba lanzado, la
mancha ya estaba impresa.
Y ahora
el mismo juez que apuntaba tan alto como para pedir registros, datos
telefónicos y oficios varios, dice que se confundió. Que no era esa
empresa. Que lo borren todo. Que fue un malentendido. Y, por supuesto,
que eso no significa que estuviera investigando nada: que pedir informes
no es investigar. Que no había interrogado a nadie. Que no se le saque
de contexto.
Pero el contexto
está claro. Estamos ante un caso construido desde la sospecha,
amplificado por la caverna mediática, y con un objetivo político nítido:
erosionar al Gobierno a través de la figura de su esposa. Porque si no
se puede derribar a Pedro Sánchez por las urnas, habrá que intentarlo
por los tribunales. Aunque haya que improvisar acusaciones sobre la
marcha, o confundir compañías en los autos.
Lo
escandaloso no es que un juez se equivoque. Lo escandaloso es que este
tipo de errores no tengan consecuencias cuando se dirigen contra una
mujer, una figura pública, y por extensión, un Ejecutivo entero. Porque
si esto le pasa a cualquiera, se archiva en silencio. Pero si le pasa a
Begoña Gómez, se convierte en causa general.
Peinado
ha decidido recular. Pero el daño ya está hecho. Y no solo a Begoña
Gómez. También a la credibilidad de una justicia que cada vez cuesta más
distinguir de una campaña electoral.
