La comunicación táctil: contactos y caricias, en los gatos.
Cuando los gatos se frotan contra nuestras piernas, cara, etc., están intentando impregnarse de nuestro olor, pero pensamos que lo que quieren son caricias y, generalmente, respondemos acariciándoles, reforzando así su conducta con una respuesta que les satisface.
Aunque en los felinos prima la comunicación olfativa, el contacto físico también juega un papel importante en la comunicación social entre los individuos. Las dos formas más obvias de comunicación táctil son: el alomarcaje y el amasado.
El alomarcaje consiste en la conducta de frotarse entre sí, restregando las cabezas, flancos o colas, o cuando un gato lame a otro. En las colonias de gatos en semilibertad se establece una dirección de frotamientos para el intercambio de olores sociales, de individuos subordinados a dominantes, de cachorros a hembras, de hembras entre sí y de hembras a machos. Sin embargo, a veces se observa una dirección inversa en el acicalamiento, de los individuos dominantes a los inferiores. Es un trabajo de campo realizado por Ruud van den Bos en una colonia donde convivían 14 machos y 11 hembras, todos ellos castrados, observaron que los individuos más agresivos lamían o se frotaban con los menos agresivos más frecuentemente que en la dirección inversa. Además, en aproximadamente una de cada tres de estas interacciones se producían conatos de agresión hacia el individuo subordinado al que estaban acicalando justo antes de acabar este acicalamiento.
Estos resultados confirman la idea defendida por varios investigadores de que el alomarcaje o acicalamiento mutuo en los gatos domésticos y en otras especies sociales es una forma de agresión redirigida o, dicho en otras palabras, es una manera eficaz de desviar el peligro, de evitar ataques en las relaciones de dominancia: más vale lamer que morder.
El amasado
El trabajo de veterinario tiene sus cosas divertidas. Una de las facetas más entrañables ocurre cuando los propietarios novatos comienzan a sorprenderse por cada cosa extraña que descubren en su gato y nos llaman preocupados: “Mi gato intenta constantemente morderme o se agarra a mí y hace ruidos rarísimos…!”. A veces cuando la “fiera” es un cachorrito de dos meses y su interés estriba en “chupar ropa”, la causa es bastante clara y fácil de explicar: el gatito echa de menos a su madre, se siente inseguro y lo que hace es autotranquilizarse imitando los mismos gestos que hacía al amamantarse, exactamente igual que hacen los niños al chuparse el pulgar.
Cuando el gatito está mamando, presiona con ambas patas delanteras el pezón materno, abriendo y cerrando las manos para favorecer la expulsión de leche. Estos mismos gestos se repiten, sin que esté presente la madre y es una conducta que se conoce como “amasar”. Suele ir acompañada de una expresión facial de abstracción con los ojos entrecerrados.
El amasado es una conducta frecuente en gatos muy jóvenes, pero muchos adultos realizan esta conducta infantil durante toda su vida. Mi gato Simba es uno de éstos “niños grandes”. Al contrario que otras conductas neotécnicas enfocadas a evitar agresiones o mantener la paz social, creo que el amasado tiene como fin la autosatisfacción, la propia tranquilidad.
FUENTE: EL LENGUAJE DE LOS GATOS
AUTOR: Santiago G. Caraballo; licenciado en veterinaria por la Universidad Complutense de Madrid (1980). En 1995 abre la primera clínica veterinaria de Madrid especializada en medicina felina, Clínica Veterinaria Gattos (www.gattos.net). Ha sido colaborador en el suplemento dominical del diario EL PAIS (columna “Animales”), y en programas de radio sobre animales domésticos (como “Ládrame mucho”). Su estudio inédito El mastín español, historia de un compañero, recibió el premio de investigación convocado por la Real Sociedad Canina, en el que analiza el origen de los perros, la evolución de esta raza, su utilidad y psicología.
Ateles/Editores
Ateles/Divulgación
www.ateles.net
REGALA UNA VIDA Y ABRE UNA JAULA








No hay comentarios:
Publicar un comentario