DICKENS Y LA DENUNCIA
El novelista inglés escribió para entretener y conmover. Con su pluma denunció la injusticia social y criticó la hipocresía y codicia de la alta sociedad británica, aunque con el tiempo su obra se identifica más con la picaresca.
Niña trabajadora en una fábrica de algodón. (c) World History Encyclopedy
Sus escritos, que alcanzaron el éxito comercial desde el principio, se han convertido en bestsellers. Con tono de crítica social, Charles Dickens denunció las aberraciones sociales de su país. Sus novelas retratan el contraste entre la aristocracia “glamurosa” y “cristiana” y los suburbios proletarios, dolientes de tuberculosis y hambre. Puso ante los ojos de los ricos la realidad de huérfanos, enfermos, obreros raquíticos y tuberculosos. Sus historias son tristes: Oliver Twist y David Copperfield hablan del trabajo infantil, abuso y discriminación de la mujer, denuncian los abusos de los ricos, la miseria de los obreros y la cómplice incompetencia del gobierno.
Niña extrayendo carbón en una mina. (c)World History Enciclopedy
Él conoció de primera mano estos tortuosos laberintos. Vivió en “ciudades carbón”, su padre estuvo en la cárcel por deudas y desde los 12 años tuvo que trabajar en una fábrica de betún en jornadas de diez horas diarias. Experiencias que marcaron su escritura.
Dickens sabía que a la gente le gustan los finales felices. Por eso, los personajes de sus relatos acaban recibiendo lo que merecen.
Las tristemente famosas "cerilleras", niñas que vendían fósforos en la calle, expuestas a cualquier peligro y a las que se encontraba muertas por las inclemencias del tiempo, con bastante frecuencia.




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