El horroroso Chile: poesía contra Pinochet
La dictadura de Augusto Pinochet fue «un proceso de creación [poética] prolífica, ya que era lo único que se podía hacer». Incluye selección de poemas.
«Los muertos salen de sus tumbas/ Los aviones vuelan hacia atrás/ Los rockets suben hacia los aviones/ Allende dispara/ Las llamas se apagan/ Se saca el casco /La Moneda se reconstruye íntegra/ Su cráneo se recompone/ Sale a un balcón/ Allende retrocede hasta Tomás Moro/ Los detenidos salen de espalda de los estadios/ 11 de septiembre/ Regresan aviones con refugiados/ Chile es un país democrático/ Las fuerzas armadas respetan la constitución/ Los militares vuelven a sus cuarteles/ Renace Neruda/ Vuelve en ambulancia a Isla Negra/ Le duele la próstata. Escribe/ Víctor Jara toca la guitarra. Canta/ Los discursos entran en las bocas/ El tirano abraza a Prats/ Desaparece. Prats revive Los cesantes son recontratados/ Los obreros desfilan cantando/ ¡Venceremos!» (Gonzalo Millán: La ciudad).
«Un muerto, un golpeado como jamás creí se podría golpear a un ser humano. Los otros cuatro quisieron quitarse todos los temore / uno saltó al vacío/ otro golpeándose la cabeza contra el muro,/ pero todos con la mirada fija de la muerte» (Víctor Jara: Somos cinco mil).
«Este miércoles se le agotaron las pilas al firmamento/ Octubre moja su cola entre las olas/ Pablo Neruda ha muerto/ el tiempo se deshace en las literas/ seguramente continúan los fusilamientos/ pasado mañana cumplo dieciocho años/ América es un torbellino, nos mantienen en una constante incertidumbre/ frecuentemente nos visita un sacerdote/ anoche soñé que bailaba un tango en la penumbra/ ¿Cómo será el rostro de los torturadores?/ Las ampolletas de la barraca están encendidas/ estamos acostados/ se apagan las luces/ La alegría y la libertad deben ser como dos muchachas bonitas» (Fragmento de Dawson, de Aristóteles España).
«Como una víctima de Hiroshima/ desperté./ Fue un acto de conversión./ Y desde ese día estoy preparado para lo peor» (Hernán Miranda: Lo peor).
«Preste Ud. atención, que habla la reacción: Obedézcase servilmente a la ley de la selva y el derecho del más fuerte a pisotear al débil en los callos que al débil le hayan salido de tanto correr para mantenerse vivo, y cuidaos que lo vuestro continúe en vuestras manos, y hacedlo multiplicarse y crecer, pero si no tiene nada, más vale que Ud. se someta a los destinos aciagos, pues para hacer oro, oro se debe tener de antemano, ya se trate de la alquimia, ya sea del termino oro, metáfora del beneficio que se percibe en el mundo del negocio tal como se habla de plata para referirse al dinero, que como todo, hasta el poto, hasta el amor tiene su precio» (Rodrigo Lira).
In memoriam, de Floridor Pérez
A un campesino de Mulchén
Todavía me pregunto por qué tú
—por qué tú y no
yo—
por qué tú que alzabas gordos sacos
y cargabas
camiones
eras fuerte, degollabas carneros
¿por qué no te
aguantaste ese viaje
en un camión cargados como sacos
y te
tiraron muerto junto a mí,
con tu poncho de pobre,
como un
carnero blanco degollado
¿por qué tú, por la cresta, y no
yo,
que ni me puedo el Diccionario
de la Real Academia en
una mano?

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