03 octubre 2025

 

CUANDO LA AGRESIÓN NO PUEDE SOLUCIONARSE


Nunca debes olvidar que la combinación de agilidad, capacidad para trepar, garras y dientes afilados y una tenacidad mayor que la que pueda tener cualquier persona hace que casi todos los gatos sean criaturas que uno no quiere tener delante si están de malas. No es que pretendamos atemorizarte o decirte que no convivas con un gato, pero sí queremos insistir en un par de consejos.

 


 

Gato agresivo con las orejas planas: está muy asustado y atacará si no sales de la habitación, o le dejas irse. Nunca cierres las puertas. Un animal en una habitación cerrada siente que no tiene retirada y se asust mucho, lo que algunas veces le lleva a atacar.

 

 

A menos que te sientas muy seguro de tu habilidad para inmovilizar a un gato, jamás intentes obligarlo a que haga algo a la fuerza. La mejor manera de actuar con un gato que ha cedido a sus instintos salvajes es dejarlo en paz. No intentes inmovilizarlo ni castigarlo. Sal de la habitación o déjalo que se aleje (nunca jamás les cierres las puertas) y encuentre un lugar tranquilo para calmarse.

 


 Gato agresivo con las orejas alzadas: no tiene miedo. Atacará si se insiste en retenerlo. No cerrar puertas: no tienen capacidad de huida, por lo que asustan más. Dejarlo en paz, o marcharte tú.


Si alguna vez te vieras frente a un gato agresivo, pide ayuda. Puede que un gato se olvide de sus costumbres amables sin razón aparente, y Paul tuvo una experiencia de primera mano. Afortunadamente, rara vez sucede.


Paul tuvo que acudir una vez en rescate de su hermana, pues su adorado gato se había vuelto loco y la tenía acorralada en una habitación (con teléfono, por suerte), en un apartamento de Nueva York. A Paul la historia le pareció graciosa, hasta que entró en el apartamento y se encontró con un gato enloquecido, con lo cual se convenció de que el único lugar seguro era la terraza.

 


 


Paul jamás olvidará la manera en que ese gato que antes había sido tan dulce, se lanzaba ahora contra la puerta de vidrio para intentar cogerlo. Consiguió hablar con u hermana por la ventana de la habitación donde estaba ella y la convenció para que llamara al ayuntamiento, y le enviaran a una patrulla de control de animales para capturar al gato con el equipo adecuado. Desgraciadamente, este gato no se calmó y se le tuvo que aplicar la eutanasia. Si bien la autopsia no reveló nada extraño que explicara este cambio de comportamiento, Paul está convencido de que debió de ser un problema de salud que se manifestó de una manera desafortunada. Un gato con dolor, cambia de comportamiento y suele ser agresivo, porque no entiende qué le está pasando.

 

Un gato enfermo que siente dolor, puede manifestarse agresivo. Por supuesto requiere la visita al veterinario.
 


Ahora que ya te hemos asustado, es necesario decir que es muy probable que jamás te veas en una situación semejante. No llevó a que Paul dejara de convivir con gatos, ni tampoco a que él disuadiera a nadie de compartir su vida con un gato, ¡al contrario!

 

 


 


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