CUENTO DE OTOÑO
Al volver a casa después de mi jornada laboral, me he encontrado con mi vecino que me ha informado que los del 7º izq. han sacado a una camada de gatitos a la calle. Como siempre la gata sin castrar se da una vuelta por el patio y se encuentra con el macho sin castrar de otro vecino.
El dueño de la gata y de los cachorros NO DESEADOS, tuvo la desfachatez de pegar un anuncio, esperando que alguien los recogiera En cuanto me enteré, corrí a casa a buscar una linterna. Ya estaba oscuro y la temperatura había bajado; me preocupaba mucho que los gatitos corrieran peligro si se quedaban fuera demasiado tiempo. Busqué por la zona durante más de una hora. Justo cuando empezaba a pensar que alguien más los había acogido, oí un débil maullido.
Seguí el sonido y encontré a varios gatitos acurrucados en un trozo de hierba. Estaban temblando de frío. Con las prisas, no había traído transportín y temía que los gatitos se escaparan. Así que me quité el abrigo, los envolví con cuidado y los llevé dentro de casa. Los gatitos estaban sorprendentemente tranquilos y no se resistieron, casi como si supieran que estaba allí para ayudarlos.
Temblando, ya sea de frío o de miedo, maullaron suavemente, casi como si me dieran las gracias. Me alegro de haberlos encontrado a tiempo. Quizás este sea el comienzo de un vínculo especial. Claro que la historia volverá a repetirse. Y los Ayuntamientos seguirán permitiendo a gente irresponsable tener pariendo a sus gatas y perras, cachorros no deseados y seguirán sin castrar a sus animales.
Mientras las personas particulares les hagamos su trabajo gratis, ellos encantados. En este mismo patio el vecino cuya vivienda da a ras de suelo, tiene 3 gatos; las cajas higiénicas las tiene fuera y sin tierra. Los pobres animales hacen sus necesidades en una caja SIN ARENA, TENIENDO QUE METER SUS PATAS DENTRO DE LOS ORINES Y HECES. Luego algunos vecinos se quejarán de malos olores y terminarán envenenando a los gatos. Otro vecino del mismo patio, tiene otros dos gatos que interactúan con los otros. Camadas indeseadas aseguradas.
En mi comunidad soy conocida por mi actitivismo en materia de derechos de los animales, así que suelen dejarme gatos abandonados en el felpudo, o en el ascensor. En la foto la camada de cachorros de la gata del vecino. Sacados de la casa y tirados en un tozo de césped de un jardín municipal. Los abandonos son responsabilidad de los Ayuntamientos que tienen que multarlos e impedir que l@s ciudadan@s tengan pariendo a sus gatas y perras cachorros no deseados, y hacer campañas de castración. La desidia de las autoridades es manifiesta.





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