Las gallinas felices rascan el suelo, las gallinas felices disfrutan dándose baños de tierra para acicalarse y desparasitarse, las gallinas felices corretean curiosas al menor estímulo o novedad, las gallinas felices son afectuosas y parlanchinas, son vivarachas, comunicativas y sumamente sensibles. Las gallinas felices aman la vida. Y, sobre todo, las gallinas felices NO ponen huevos; llevan implantes para no poner huevos. Es habitual que la gente piense que el hecho de que una gallina ponga huevos es lo natural y que por lo tanto no hay nada de malo en ello. Es habitual que la gente piense que consumir huevos no implica explotación ni muerte animal. Pero la gente se equivoca, porque ni todo lo natural es bueno, de hecho la mayor parte de los venenos son naturales, ni lo que les hacemos a los animales domesticados tiene nada de natural. Los animales domesticados están sometidos a procesos permanentes de selección en busca de la máxima productividad. Mucha gente desconoce que las aves ponen huevos al igual que las mamíferas ovulamos, si el huevo ha sido fecundado se formará un embrión en su interior, del mismo modo que si uno de nuestros óvulos es fecundado nos quedamos embarazadas. Si el huevo no ha sido fecundado, este será expulsado a través de la cloaca del ave, en este caso de la gallina, siendo el equivalente a una de nuestras menstruaciones. Las gallinas solían poner entre 12 y 14 huevos al año, eso era lo natural, pero semejante cantidad hacía que criar gallinas para producir huevos no resultara rentable ni siquiera viable, así que los humanos las empezamos a seleccionar y seleccionar en busca de la gallina de los “huevos de oro”, es decir, de la gallina que pusiera muchos huevos e hiciera ganar dinero a su propietario, de ese modo llegamos a comienzos del siglo XX con gallinas que ponían 120 huevos al año, y de ahí pasamos a la actualidad, en que las gallinas están programadas para poner más de 300 huevos al año, prácticamente uno al día. ¿POR QUÉ NO DEBEMOS COMER HUEVOS? Debería bastar con decir que no debemos comerlos porque no nos pertenecen. Los huevos son de las gallinas que los ponen. Pero esta razón, que es un pilar del veganismo: los animales no humanos no nos pertenecen, le entra a la mayoría de las personas por un oído y le sale por el otro. Así pues aquí vienen más razones, razones que afectan a todas las gallinas con independencia de que pasen su existencia en jaulas o que sean de las llamadas “camperas”, “ecológicas”, “de pueblo” o incluso de “las gallinas de mi abuela a las que queremos mucho y que dan unos huevos muy ricos”:
1. SUFRIMIENTO. Las gallinas sufren con cada puesta. Poner huevos es doloroso, siempre.
2. DESCALCIFICACIÓN. Las gallinas se descalcifican con cada puesta ya que sus reservas de este mineral se va a la formación de la cáscara de ese huevo diario que las hemos obligado a poner. Esto aumenta significativamente su riesgo de fracturas.
3. CÁNCER DE OVARIO. La puesta constante de huevos les aumenta considerablemente el riesgo de padecer cáncer de ovario.
4. PROLAPSO DE CLOACA. La puesta constante de huevos les aumenta el riesgo de prolapso de cloaca, esto significa que parte de la cloaca se sale por la abertura de la misma pudiendo morir la gallina de una hemorragia o shock.
5.RETENCIÓN DE HUEVOS. La puesta constante de huevos les aumenta el riesgo de retención de huevos. Estos no llegan a formarse y se quedan retenidos generando una infección del celoma (celomitis), cuya consecuencia es la muerte de la gallina.
Estas son las razones por las que los veganos no comemos huevos.
Las gallinas más felices que he conocido son las que viven en el Santuario La Vida Color Frambuesa. Pero esto no es casualidad ni viene dado de manera espontánea, esto es así porque este refugio destina una parte de su limitadísimo presupuesto a comprar implantes, implantes que María pone periódicamente a las gallinas con sus manos expertas de veterinaria especialista en aves. El resultado salta a la vista. Os animo a entrar en el siguiente enlace y leer el artículo, escrito por María que, como ya he dicho, es veterinaria experta en aves y además es cofundadora del santuario La vida color frambuesa. https://refugiolavidacolorframbuesa.org/.../alimen.../huevos

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