LOS GUISANTES
Los guisantes se consideran popularmente verduras, pero en realidad son legumbres, como los garbanzos, las lentejas y las alubias. Pero hay una diferencia importante, y es que se pueden comer crudos.
Son ricos en proteínas, fibra, vitaminas (vitamina C, B2, B3 y B9) y ácido fólico, indispensable durante el embarazo. Y no solo eso: también son ricos en calcio, hierro y fósforo, minerales que ayudan a prevenir la anemia y a fortalecer los huesos.
Son una de las semillas más antiguas del mundo de los cultivos. De hecho, se han encontrado restos fosilizados de guisantes en yacimientos arqueológicos que datan de hace casi 10.000 años.
Es importante saber que son muy sensibles al calor. Esta es la razón por la que no hay que pasarse con el tiempo de cocinado ni tampoco con la temperatura, ya que, desgraciadamente, parte de sus propiedades se van perdiendo durante la cocción.
Según los expertos, se calcula que unos guisantes verdes cocinados en agua a unos 80ºC han perdido a los 10 minutos el 11% de sus vitaminas.
Los guisantes frescos conviene hervirlos, desde apenas unos segundos (guisantes lágrima), hasta 2-5 minutos los ejemplares más grandes.
Los guisantes congelados se cocinan llevando el agua a ebullición, añadir los guisantes sin descongelar, cubrir la olla y dejar hervir a fuego lento entre 5 y 7 minutos. No añadir sal hasta el final, para evitar que se endurezcan.
GUISANTES CON PATATAS ASADAS, TOMATE FRESCO Y LICHIS.



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