NUECES Y COLESTEROL
Nueces verdes
Forma parte de la sabiduría popular que el consumo de nueces frescas ayuda a controlar el colesterol “malo”. A veces incluso se da una cifra: 4 nueces al día es la cantidad apropiada. Pero tendríamos que hablar más bien de peso, pues no todas las nueces son iguales.
Un estudio publicado en la revista Circulation ha demostrado que incorporar a la dieta entre una y tres raciones (30 a 60 gramos) de nueces al día, tiene un efecto beneficioso sobre la composición de las lipoproteínas circulantes y reduce moderadamente el colesterol de las lipoproteínas de baja densidad (LDL), conocido como “colesterol mano”, en personas mayores.
Las nueces, están protegidas por la verde cáscara, que cuando está madura, se abre y da lugar a la nuez con su cáscara.
Las nueces, ricas en ácidos grasos omega 3 (ácido alfa-linolénico), pueden respaldar la salud cardiovascular y refuerzan la idea de que el consumo regular de nueces puede ser relevante en un patrón de alimentación cardiosaludable.
El autor principal del estudio y antiguo director de la Clínica de Lípidos del Servicio de Endocrinología y Nutrición del Hospital Clínic de Barcelona, Emilio Ros, asegura que “comer un puñado de nueces todos los días es una forma sencilla de favorecer la salud cardiovascular”.
Actualmente hay nueces todo el año. Pero es recomendable consumirlas a finales de Octubre y principios de Noviembre, su época ideal.
La nuez es fuente de hierro, zinc, potasio, selenio, fósforo y magnesio. Respecto a los minerales, una ración nueces aporta el 10% de las ingestas recomendadas de fósforo para la población de estudio. Es también fuente de vitaminas B1, B3 (niacina) y especialmente folatos y vitamina B6.
Los anacardos contienen gran cantidad de vitaminas y minerales, lo que ofrece múltiples beneficios para nuestro organismo. Son fuente de hierro, potasio y vitamina B2 y presentan un alto contenido en vitamina B1, ácido fólico, vitamina E, magnesio, zinc, fósforo y selenio3.
En realidad, es un falso fruto, también conocido como pseudofruto. El verdadero fruto del árbol de anacardo es la nuez con la que estamos familiarizados, mientras que la parte carnosa y jugosa en la parte superior, a menudo llamada “manzana de cajú”, es en realidad el pseudofruto.




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