17 noviembre 2025

 

 

LENGUAJE ANIMAL


La comunicación en los gatos


 


 

 

El lenguaje felino se compone de tres categorías de sonido generales: murmullos, vocales y sonidos forzados de gran intensidad. Entre los primeros están el ronroneo y los suaves sonidos empleados para saludar, llamar la atención y expresar reconocimiento y aprobación. La mayoría se hacen con la boca cerrada. El ronroneo es señal de contento, aunque también lo emiten gatos moribundos o en peligro. Se cree que lo hacen para autotranquilizarse. Los gatos pueden ronronear horas enteras. Inspirando y espirando casi sin ningún cambio de ritmo e intensidad.

 


 

Mi gata Garbiñe tenía vómitos de espuma blanca. El chekeo le dio principio de insuficiencia renal. Si se coge a tiempo y con una dieta adecuada, y tratamiento, puede ralentizarse el proceso.

 

Los sonidos vocálicos se utilizan en contextos bastante específicos. Las distintas variaciones del miau: “miou”, “míu”, “miau-au”, etc., se emplean para pedir, exigir y expresar perplejidad y queja. Constituyen palabras distintas en el sentido de que el gato concluye cada una cerrando la boca, y son los sonidos empleados para “hablar” con sus amigos humanos. La mayoría de los gatos tiene un vocabulario pequeño pero impresionante que cubre conceptos como “fuera”, “adentro”, “por favor”, “gracias”, “socorro”, “comida”, “ven” y “no”. El modo con que los gatos pronuncian sus sonidos vocálicos les da su voz individual, a menudo identificable.

 


 


Los sonidos forzados de gran intensidad se reservan generalmente para la comunicación inter-felina. La boca se mantiene abierta y en tensión, pero hay cambios de forma. Los gatos pueden rugir o emitir un enfadado lamento, gruñir o lanzar un “bufido” típico de la riña y el silbido de aviso con amenaza, cuando otro gato invade su territorio.


Hay también un curioso tartamudeo frustrante con rechinar de dientes producido al ver un pájaro inaccesible a través de una ventana.

 


 


Los cachorros no disponen de todo el repertorio vocal de los adultos, eso se lo enseña su madre, pero saben ronronear, bufar, gruñir y emitir ruidos de saludo, angustia, descontento y enfado. La llamada de angustia que saben hacer hasta los recién nacidos, es particularmente importante porque provoca una reacción de búsqueda y aliento de la madre. A los tres meses el gatito sabe producir la mayoría de los demás sonidos del adulto y después desarrolla el virtuosismo de su lenguaje de acuerdo con las circunstancias sociales en las que está inmerso.


La expresión facial es un medio básico de comunicación felina.

 

Un gato contento 1 tiene las orejas erectas, las pupilas normales de acuerdo con la luz que incide en ellas y las vibrisas (bigotes) relajadas.


Un gato enfadado 2 mantiene las orejas tiesas echadas hacia atrás; las pupilas se le hacen rendijas y eriza los bigotes hacia delante. Se aconseja salir de la habitación, o dejar que se vaya, nunca cerrar puertas. Si no tiene vía de escape y está asustado puede atacar.


Un gato asustado 3 “abre” las pupilas, agacha las orejas y aplana el bigote. Puede atacar también aunque sienta miedo. Igual que en el punto 2.


Si juega o caza 4 pone una cara intermedia entre la 2 y la 3; abiertas las pupilas y el oído aguzado, las orejas y bigotes apuntan hacia delante.


Y muestra el gusto de las caricias semicerrando los ojos en una cara extática 5.


 




 

 

En las casas donde existen varios gatos hay “conversaciones” breves entre ellos. Por otra parte, cuando en una casa hay un solo gato, éste puede conversar de modo parecido con sus amigos humanos.Probablemente, el intercambio vocal más prolongado que hay entre gatos adultos se efectúa durante el celo. Los machos dan alaridos, las hembras “reclaman” en voz alta, ambos sexos chillan a dúo. Pero lo más digno de observación es la conversación de la gata con sus cachorros. Las madres se comunican incesantemente con sus cachorros; ronronean al alimentarlos, tienen un saludo diferente para cada gatito, después los llaman para comer, les avisan del peligro, y los regañan, con un sonido diferente en cada caso. Y hay pruebas de que las llamadas de angustia de los diferentes gatitos representan “señales de llamada individual”, que permiten a la gata llevar la cuenta de cada uno de sus hijos.

 

 


Las posturas 3 y 4 son ya preocupantes, hay que llevarlo urgentemente al veterinario, porque cuando ha alcanzado la postura 4, ya se está muriendo.





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