El oso polar no desaparece de un día para otro.
Está siendo empujado al borde porque el hielo donde caza y vive se derrite más rápido cada año. Sin hielo, no puede alcanzar focas, su principal fuente de alimento. Sin alimento, no sobrevive. Pero el problema no es solo suyo: el Ártico funciona como el aire acondicionado del planeta, y cuando se calienta, todo el clima global cambia. La corriente del Golfo se está ralentizando. Y si se para, adiós humanidad! Los expertos calculan que para el 2035 ocurrirá.
Hoy el oso polar es mucho más que una especie en peligro. Es una señal clara de lo que estamos haciendo con la Tierra. Si lo dejamos solo, también nos estamos dejando solos a nosotros. El cambio climático no es futuro, es ahora.
¿Estamos a tiempo de actuar o se nos acaba el tiempo?




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