25 febrero 2026

 

Con Franco éramos tan felices...
En el año glorioso de 1957, bajo el cielo protector del Caudillo, florecía la España eterna. En lo alto del Cerro del Tío Pío, donde las nubes se posaban a descansar y las ratas hacían tertulias con las chinches, se alzaban las viviendas modelo del nuevo orden: chabolas de piedra y milagro, sin agua corriente pero rebosantes de espíritu nacional.
 
Las camas, hechas de madera noble (recogida de escombros patrióticos), acogían a cuatro niños por colchón, como mandaban los valores familiares. El techo, una sinfonía de vigas torcidas, dejaba pasar la luz celestial y, de vez en cuando, alguna gota bendita que nos recordaba que la higiene era cosa de rojos. Éramos tan felices...
 
La electricidad era un lujo innecesario: bastaba con la luz de la esperanza y algún candil robado al olvido. El agua, esa traidora que corría por las tuberías burguesas, aquí se recogía en latas oxidadas, directamente del manantial de la lluvia o del sudor del esfuerzo diario. Éramos tan felices...
 
Las ratas, compañeras de juego y guardianas del pan duro, se paseaban entre los pies descalzos de los niños, que aprendían desde pequeños a convivir con lo esencial: el hambre, el frío y la propaganda. Las chinches, por su parte, eran como funcionarios del régimen: siempre presentes, siempre mordiendo, siempre inmunes al jabón. Éramos tan felices...
Y cuando llegaba la noche, y el silencio se llenaba de crujidos y promesas incumplidas, los niños soñaban con un futuro mejor: uno con paredes que no se caen, con escuelas que enseñan algo más que rezos, y con gobiernos que no confunden orden con miseria. Pero al despertar, ahí seguía el milagro franquista, intacto, impasible, inmortal. Éramos tan felices...
La foto corresponde a una chabola del Cerro del Tío Pío de Vallecas (Madrid) Chabolas como estas estaban repartidas por el extrarradio de todas las grandes ciudades españolas. Sus habitantes eran migrantes españoles que huían del caciquismo y el hambre del mundo rural. Ese fue el milagro español.
 
Paco Arenas a 8 de noviembre de 2025.
Mi último libro publicado ha sido "Las abarcas desiertas".
Otros libros:
Magdalenas sin azúcar
Caricias rotas
Águeda y el secreto de su mano zurda
y algunos más.
 
 
 

 

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