En Andújar (Jaén), en pleno temporal, los bomberos rescataron con vida a “Niebla”, un pastor alemán que se encontraba en apuros. En la intervención colaboró la Policía Local de Villanueva de la Reina, cuya coordinación fue clave para que todo saliera bien y sin incidentes.
Y lo que más me toca de esta historia es el contexto: no fue “un rescate aislado” en un día tranquilo. Fue en mitad de una jornada durísima de emergencias por la borrasca Leonardo, con avisos constantes: retirada de árboles caídos, actuaciones por tejados y canalones afectados, incluso un incendio en un transformador y rescates a personas. Entre tanto caos, alguien decidió que un perro también importaba.
Porque en los temporales, los animales muchas veces son “los grandes olvidados”. Ellos no entienden de alertas, ni de partes meteorológicos.
Solo entienden que algo ruge, que todo tiembla… y que necesitan salir. Y ahí es donde se ve lo que vale una sociedad: cuando en medio del barro y el miedo, aún hay manos que se meten donde haga falta para sacar una vida.
Hoy, Niebla está a salvo. Y eso también es humanidad. 


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