Psicología canina básica
Los perros se desenvuelven en el mundo primero mediante el olfato, luego mediante los ojos y, por último, mediante el oído. El olfato es su sentido más desarrollado. “Ver es creer” se traduciría para un perro en “oler es creer”. Así que no te molestes en gritarle al perro; es la energía y el olor a lo que ellos prestan atención, y no a las palabras.
Los perros se comunican entre ellos [y con otros animales] utilizando el olor, el lenguaje corporal y la energía. También se comunican contigo constantemente, aunque puede que no seamos conscientes de las señales que le envías. A un perro es imposible mentirle sobre tu estado de ánimo.
Los perros tienen grabado el sentido de la manada. Si no eres un líder para él, tu perro intentará compensar esa carencia y mostrará un comportamiento dominante o inestable.
Los perros nunca “piensan que son humanos”, como les gusta creer a muchos de sus humanos. A ellos les basta y son tremendamente felices siendo sólo perros. Si le dices a los demás que tu perro se cree una persona, es muy probable que lo que en realidad sepa es que él es tu líder.
(*) No es lo mismo disciplina y obediencia que castigo. Lo último no es ninguna opción.
En el mundo canino uno puede ser estable o inestable, líder o discípulo.
El perro debe salir a la calle con correa y collar. Él se siente dirigido y seguro, y será un garante para su salud: no lo robarán, no se perderá, no se peleará...
El “objetivo” natural de un perro es sentirse en sintonía con la Madre Naturaleza.
Para recordar: hay gente a la que le molesta que se salven perros, pero conviene no olvidar que hay perros salvando gente.
Los perros viven el momento (como los gatos). No se dedican a recordar el pasado o a inquietarse por el futuro. Por tanto, pueden abandonar un comportamiento inestable muy rápidamente… si nosotros se lo permitimos.
A un perro al que le han propinado una patada, se le olvidará, pero si vuelve a encontrarse con la persona que le ha atacado lo recuerda al instante, y puede que lo muerda.
Recordar: El interior de un coche alcanza una temperatura 4 veces superior a la que existe en el exterior. Dejar un perro dentro de un coche es matarlo. Mueren asados en un horno (el coche).
FUENTE: El líder de la manada
(Adiestra a tu perro – Renueva tu vida)
AUTOR: César Millán
con Melissa Jo Peltier
(c) 2007, César Millán y Melissa Jo Peltier
2008, Santillana Ediciones Generales, S.L., Madrid
(*)
- Miedo y ansiedad: El perro asocia al dueño con dolor, volviéndose temeroso o agresivo como mecanismo de defensa.
- Incomprensión: Los perros no conectan el castigo físico con una acción pasada, lo que genera confusión y no aprendizaje.
- Efectos secundarios destructivos: Puede provocar comportamientos indeseados, fobias, inseguridad y, a largo plazo, daña la relación de confianza.
- Ineficacia: No enseña la conducta deseada, solo inhibe la acción por miedo.
- Refuerzo positivo: Premiar las buenas conductas con comida, caricias o elogios.
- Educación amable: Guiar al perro con paciencia y redireccionar conductas no deseadas hacia alternativas correctas.
- Profesionales: Acudir a un etólogo o adiestrador canino si hay problemas de comportamiento severos.







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