22 febrero 2026

  

IDEAS FALSAS SOBRE LOS GATOS


El gato no soporta a los bebés,

les tiene celos”  (IDEA FALSA) 


Tu pequeña familia espera un feliz acontecimiento, pero la reacción de tu gato cuando llegue el bebé te inquieta. La preparación de la habitación del pequeño le pone nervioso, como si tuviera miedo de perder su sitio en la casa.

 


 

No se puede razonar en estos términos, tu gato no se comporta como un niño de 5 años.


Para entenderlo mejor___________________________________________________



 

 Hoy el gato y el perro forman parte de la familia por lo que tendemos a atribuirles sentimientos humanos como los celos ¿El gato tiene la capacidad de percibir lo que su humano experimenta? ¿Es capaz de sentir que su humano quiere “más” a otro ser y de sufrir por ello? Parece poco probable. Se dice del gato que es “posesivo”: puede estar muy unido a una persona, cierto, pero de la misma manera que lo está a su territorio (los gatos son muy territoriales).

 


 


El felino vive la llegada del bebé como un gran cambio en sus dominios (territorio), en sus relaciones sociales, en sus marcas territoriales: se enfrenta a un nuevo ritmo, a nuevos gestos, hábitos, olores y ruidos. Necesita cierto tiempo para adaptarse. Durante este periodo que comienza con el inicio de la gestación del futuro bebé, el gato experimenta cambios de comportamiento asociados a la ansiedad y no a los celos: puede mostrarse distante, menos alegre, esconderse, volverse más sucio...Pero en la mayoría de las ocasiones, todo pasa y vuelve a la normalidad, y progresivamente acepta al bebé como a un pequeño humano.

 


 


A TENER EN CUENTA


Cuando llegue el momento de dar el pecho al pequeño, aconsejo que la madre aparte al gato, al igual que hace la loba con sus congéneres cuando da de mamar: por el contrario, si el gato se acerca a frotarse, no lo despaches; de esta manera, se impregna del olor del bebé y así acepta su presencia.


¿Que se puede hacer?


No es necesario que el gato tenga la impresión de que queda apartado de la familia. Dedícale tiempo antes del nacimiento del bebé, y sobre todo después. Cada miembro de la familia debe dedicarle un tiempo durante el día para hacerle mimos y jugar con él.

 


 


Cuando preparéis la habitación del bebé, puedes colocar un difusor de feromonas felinas tranquilizantes. Si el gato marca los muebles nuevos frotándose con ellos, has conseguido el objetivo.

 

 
 



Al volver de la maternidad tras el nacimiento, el padre no debe olvidar hacer oler al gato sus ropas impregnadas del aroma del bebé. Al llegar con el recién nacido a casa, preséntaselo: deja que el gato se acerque cuidadosamente y lo olfatee. Puede mostrar una reacción de rechazo o incluso bufar si el bebé comienza a llorar o a gimotear. No te molestes, pronto volverá para frotar sus mejillas sobre él.

 


 


Antes del nacimiento, administra al gato un antiparasitario interno y continúa después con el tratamiento regularmente (cada 3 ó 4 meses) sin olvidarte de las pipetas antipulgas. 

 

 









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