COMUNÍCATE CON TU PERRO
Si tu perro pudiera hablar como tú, tendría mucho que decir (tanto malo como bueno) pero, en fin. Para bien o para mal, no puede hablar. El cerebro de tu perro, y no su determinación o su voluntad, limita la habilidad que tiene para entender y usar el dialecto humano. A pesar de ello, tu perro sí se puede comunicar, y lo hace en su lenguaje particular, al que nosotros llamamos lenguaje perruno.
Este lenguaje perruno contiene muchos elementos, de los cuales la vocalización es el menos importante. Al contrario que el humano, los perros observan mucho más de lo que verbalizan. Los perros usan el lenguaje corporal, y a veces la voz para transmitir significados y estados anímicos.
Del lenguaje perruno al español
Imagina que eres un extranjero en un país donde no entiendes el idioma. A pesar de que quisieras comunicarte con el resto de la gente, todos tus esfuerzos serían truncados por la barrera del idioma. Esto mismo siente tu perro.
Puede que te ayude el pensar que entrenar a tu perro es como enseñarle español como segunda lengua: cuanto mejor conozcas el lenguaje nativo de tu perro, o el lenguaje perruno, más fácil te resultará entender su comportamiento. Físicamente mucho más expresivo que verbalmente, tu perro usa todo el cuerpo para transmitir emociones: desde la punta de sus orejas hasta la punta de su cola. Sólo mediante la observación de todos los elementos de su lenguaje corporal, podrás comprender los estados anímicos, las intenciones y los deseos de tu perro.
Aquí están algunas de las cosas que puedes decir con los ojos (siendo o no consciente):
* Demasiado contacto visual: Si le clavas la mirada, ya sea para mostrarle cariño o frustración, o simplemente lo haces por costumbre, te mostrarás ante él como uno más de los que él lidera. Los líderes guían; los seguidores miran. Aunque en el tiempo silencioso que compartes con tu perro o en los juegos interactivos que realizan puede que se precise algún tipo de conexión visual, trata de evitar mirarlo fijamente.
Cuanto más mires a tu perro, menos te mirará él. Afortunadamente lo opuesto también es cierto: cuanto menos lo mires, más te mirará él. Sé un líder, no uno de los que sigue; da órdenes, no las recibas.
* Mirar fijamente: Mirar fijamente implica un reto social, por lo que es mejor evitar por completo este tipo de interacción. Usa la técnica “de hacer caso omiso”: si le has dado alguna orden, complétala mientras lo pones en la posición adecuada (si le has dicho “Siéntate”, ayúdale a sentarse, y así sucesivamente). Pero ignóralo visualmente.
* Si el perro te mira fijamente e ignora tu orden: Tu perro puede estar tratando de retar tu autoridad al mirarte fijamente e ignorar deliberadamente, tus órdenes. No vayas a creer que esto es algo personal: es solo un examen. Sin embargo, mirarlo también fijamente te pondrá al nivel del perro. Más bien ignora que te está mirando y acomódalo, según la orden.
Por otro lado, si tu perro es joven, si las rutinas de entrenamiento son nuevas o si sencillamente es un perro inseguro, él te puede mirar fijamente esperando que le des más información (puedes darte cuenta de las diferentes actitudes si examinas la postura sumisa del cuerpo del perro: las orejas hacia atrás y el cuerpo encorvado hacia abajo). En este caso, acomódalo tranquilamente, usando la técnica descrita arriba para, así, aumentar la seguridad que él tiene en sí mismo.
* Ignorar a tu perro: A menudo se pueden corregir malas conductas si, sencillamente, se ignoran. Dado que tu perro repetirá comportamientos que son capaces de llamar la atención (tanto negativos como positivos), intenta lo opuesto: bloquea la interacción cubriéndote la cara con los brazos. Si tu perro salta, no lo atiendas. Si ladra para que le prestes atención, no hay nadie en casa. Esta respuesta es una señal segura de que el comportamiento de tu perro va a obtener menos atención, nada más.
SUGERENCIAS:
Si tu perro se vuelve persistente, esta es una buena señal de que tus esfuerzos están surtiendo efecto. Él está acostumbrado a tu reacción normal, por lo que está determinado a recibir tu atención. Algunos profesionales llaman a esto “conseguir algo por tozudez”, pero a nosotros nos gusta pensar que se trata de una señal de la determinación canina.
Mira a tu perro cuando te esté obedeciendo y no cuando le estés dando las instrucciones. Por ejemplo, cuando lo estés llamando, no lo mires fijamente. Puedes mirar hacia el suelo (el perro puede pensar que has encontrado algo interesante) o darte la vuelta cuando vayas a llamarlo por su nombre. Tu voz despertará su curiosidad.
¿Cómo entiende el perro tu lenguaje?
¿Estás convencido de que tu perro “sabe” que ha hecho algo malo? A pesar de que su postura pueda sugerir que está asumiendo la culpa, la mayoría de los perros, sencillamente, temen al humano cuanto este les regaña.
Piénsalo. Es posible que los perros interpreten los regaños del humano como un ladrido. Cuando la vocalización es demasiado alta y excesiva, esto suena frenético y denota locura, no dirección.
Correr hacia tu perro puede resultarle aterrador. Imagínate a un gigante corriendo hacia ti porque reaccionaste de cierta forma, pensando que esa era la manera correcta de hacerlo. Tu perro, sencillamente, no respeta el valor material de las cosas.
¿Pegarle a un perro? ¡Cualquiera que le pegue a un perro debería estar avergonzado! Pobre criatura indefensa. Si le pegas, la única lección que aprenderá tu perro es a ser agresivo.
Un perro joven o que no haya sido educado todavía no reconoce la diferencia entre lo que está mal y lo que está bien, de la misma manera en que un topo no sabe si cavó su túnel en el huerto erróneo. Afortunadamente, le puedes enseñar a tu perro lo que te guste y a contener impulsos específicos. Sin embargo, debes aprender primero el lenguaje de tu perro y respetar la manera en que piensa.
INFORMACIÓN TÉCNICA
A pesar de que hasta ahora no te hayas fijado en el tamaño y la forma de la pupila de tu perro, este pequeño disco comunica muchas cosas. Cuanto más grande sea la pupila más intenso será el estado emocional de tu perro. Un ojo ensanchado y una forma circular pronunciada revelan un ejemplar amenazante o dominante. Por otro lado, un ojo pequeño o una ceja entrecerrada señalan pasividad y sumisión.
DATOS CURIOSOS
Observa las cejas de tu perro. Cualquier acción que puedas ver en la región de la frente expresa prácticamente la misma respuesta emocional que podríamos hallar en la frente de una persona.
FUENTE: “ENTIENDE A TU PERRO, para Dummies”
AUTORES: Stanley Coren y Sarah Hodgson (Expertos en comportamiento canino) y
Carlos Rodríguez (asesor) Veterinario presentados del programa Como el perro y el gato (Onda Cero)
(c) 2008 para España por Edigrabel S.A. para Ediciones Granica S.A., Barcelona
www.granica.es










No hay comentarios:
Publicar un comentario