José Manuel Coín Marin
O la historia de la desclasificación del golpismo patrio
La desclasificación de los documentos del 23F puede que nos den una visión más amplia de todo pero ya sabíamos que pretendía el Golpe.
Adolfo Suárez cae en desgracia para la derecha franquista y el ejército, porque la legalización del Partido Comunista lo vieron como una traición y de ahí empezó a fraguarse todo .
Suárez ganó las elecciones de marzo del 79, y dimitió en enero del 81. A pesar de esa dimisión, los planes golpistas continuaron.
Es interesante la declaración escrita de Sabino Fernández Campo, secretario de la Casa del Rey, en la que afirmaba que Juan Carlos I autorizó al general Alfonso Armada para que se ofreciera la noche del 23F como presidente de un Gobierno de concentración. Una dictadura camuflada de democracia, un militar Presidente de Gobierno y una mezcla de ministros de distintas procedencias ideológicas, empresariales y de la comunicación, se trataba de controlar a la derecha más próxima al cambio democrático, al poder económico y a un socialismo que avanzaba fuerte . Se conectan con viejos "conocidos" en un plan de Gobierno de Concentración presidido por un militar.
El golpe fracasó porque no se pusieron de acuerdo .
Si esto hubiese ocurrido hoy, la historia sería otra: mañana sería invitado al Hormiguero, Ayuso le colgaría una medalla en el pecho y Ana Rosa lo ensalzaría como héroe. Le levantarían un monumento, el juez alegaría que “no puede identificar al de la foto”, y al año estaría presentándose a las elecciones con el eslogan: “¡Entra con Tejero en el Parlamento!”…
Qué extraño poder tienen los tiempos modernos: cambian la memoria, la ética y la percepción de los actos según la moda y la televisión. Lo que ayer fue un golpe de Estado, hoy se trivializa, se celebra y se convierte en espectáculo político. La historia no olvida, pero los medios y la política moderna parecen dispuestos a reinterpretarla a su antojo.



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