Michael y yo éramos completos desconocidos que nos encontramos hoy por casualidad en la ciudad. Mostró interés en lo que estaba haciendo (en realidad, iba de camino a casa después de charlar con una amiga, pero me desvié un poco para ver las palomas...) ¡y terminó aceptando aprender a deshilachar!
Obviamente, no es de los que se resisten a una nueva oportunidad... y yo tampoco... así que nos pusimos manos a la obra, aprendiendo y enseñando sobre el tema. Michael hizo su primera captura, me observó deshilachar una paloma muy difícil durante un buen rato, y luego se fue a comprar tijeras y pinzas. ¡Espero que se una a Happy Feet, reciba más formación de nuestra parte y se convierta en uno de nuestro creciente ejército de deshilachadores independientes! Gracias, Michael, fue un placer conocerte Mike!
GLASGOW




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