HABLANDO CON LOS ANIMALES
Vladimir Durov era un artista de circo excepcional y un amaestrador de animales extraordinario. Capaz de hacer que sus animales realizasen todas las piruetas que él quería, sostenía que su éxito se debía en parte a su facilidad de establecer contacto psíquico con sus “bestias”. Esta afirmación llamó en definitiva la atención del profesor W. Bechterev, director del Instituto para el Estudio del Cerebro, de San Petersburgo.
Bechterev, intrigado, puso a prueba las declaraciones de Durov con ayuda de un fox terrier. El procedimiento acostumbrado era que Bechterev elegía una serie de instrucciones que comunicaba a Durov, el cual tomaba la cabeza del pequeño Pikki entre las manos, mientras miraba fijamente a los ojos del perro y grababa las instrucciones en su cerebro.
Para la primera prueba, Bechterev sugirió que Durov hiciese saltar al perrito sobre una silla determinada, subir a una mesa situada junto a aquélla y rascar un cuadro colocado allí. Durov empleó varios minutos, y entonces empezó a actuar el perro.
“Al cabo de unos segundos, Pikki saltó de su silla, corrió rápidamente a una que estaba junto a la pared y, con la misma rapidez, saltó sobre una mesita redonda [declaró Bechterev], levantándose sobre las patas de atrás, tocó el cuadro con la pata derecha y lo rascó un poco con las uñas”. Siguiendo instrucciones de Durov, descubrió Bechterev que incluso él podía dar órdenes a Pikki.
Sin embargo, el célebre científico no podía excluir la posibilidad de que él y Durov dirigiesen involuntariamente al perro con movimientos de los ojos, por lo que envió más tarde a dos colegas a trabajar con Durov y Pikki en Moscú. Durov les explicó su procedimiento para dar órdenes al perro y los científicos realizaron sus experimentos con los ojos vendados o desde atrás de pantallas de metal. Pikki respondió a sus órdenes psíquicas, a pesar de los controles.
Pero persiste un enigma especialmente provocador ¿Podía Durov comunicar realmente con el animal grabando instrucciones mentales en el cerebro del perro, o era simplemente Pikki un perro dotado de especiales condiciones psíquicas?
Charles Berlitz, de su libro (c) 1988
UN MUNDO DE FENÓMENOS EXTRAÑOS
ED. PLAZA Y JANÉS, BARCELONA 1989
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Ni lo uno ni lo otro. Es sabido que los animales se fijan mucho en los movimientos del humano a seguir, aprenden muy bien el lenguaje corporal, pero no tienen poderes psíquicos en el sentido paranormal, aunque poseen sentidos superdesarrollados [oído agudo, olfato prodigioso y sensibilidad a vibraciones] que les permiten detectar cambios, peligros, enfermedades y emociones humanas mucho antes que nosotros. Estas “habilidades” parecen un sexto sentido, pero son exclusivamente biológicas.
Los perros fox terrier son especialmente "espabilados", pues los utilizaban para la caza del zorro, otro animal que se caracteriza por su agudeza mental.

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