UN SACERDOTE CÁTARO
REVERENDO BÉRENGER SAUNIÉRE
Hubiese podido ser un pobre cura pueblerino. Pero François-Berenger Saunière tenía amistad con una bella estrella parisiense de ópera y poseía cuatro cuentas bancarias secretas con las que financió la restauración de una humilde capilla francesa en Rennes-le-Château. La iglesia estaba adornada con una estatua del demonio, haciendo que la gente se preguntase si la riqueza de Saunière era un don de Dios o de Satanás.
RETRATO DE LA SOPRANO EMMA CALVÉ
La respuesta podría tal vez encontrarse en las leyendas sobre una secta herética del siglo XIII, conocida como los cátaros, que antaño dominaron la provincia francesa de Languedoc, junto al mediterráneo. Los cátaros (en griego, “purificados”) creían que el mundo había sido creado por el Demiurgo, competidor de Dios, por decirlo así. El Demiurgo, un ser maligno al que había que vencer para alcanzar la salvación, se decía que podía otorgar favores a sus siervos, lo mismo que el Dios de los cristianos.
Lo primero que se encuentra al traspasar la puerta de la iglesia es el Demonio Asmodeo, que no mira con buenos ojos.
El 2 de marzo de 1244, la última fortaleza cátara de Montségur fue tomada por las fuerzas ortodoxas. Pero se decía que el tesoro de los cátaros había sido sacado de allí antes de la caída final. Y ahora, según rumores muy extendidos, se pretendía que Saunière había descubierto aquel tesoro poco después de hacerse cargo de la pequeña iglesia de Sainte-Madeleine, en Rennes-le-Château, en 1885.
Imagen de Mª Magdalena en la Iglesia de Rennes-le-Châteu, del mismo nombre
Poco después de su llegada a Rennes-le-Château, Saunière visitó París, y la vida del pobre cura de pueblo cambió definitivamente. Sus feligreses se sorprendieron cuando el humilde Saunière fue visitado en Rennes-le-Château por Emma Calve, la soprano de fama mundial. En realidad, ésta continuó viendo al cura hasta su matrimonio con el tenor Gasbarri en 1914.
Fueran
cuales fuesen sus gastos desconocidos, Saunière gastó más de un
millón de francos en restaurar y transformar la hasta entonces
oscura iglesia de Sainte- Madeleine, incluido el demonio de piedra.
Sobre el pórtico principal, hizo grabar estas palabras:
“Éste
es un lugar de espanto”.
MUSEO-TORRE MAGDALA EN RENNES-LE-CHÂTEAU





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