LA LUNA ANTE LOS SIGNOS Y COMO INFLUYEN EN PLANTAS Y FLORES
(Una miniclase alquímica)
Los signos actúan sobre la materia a través de las cuatro cualidades fundamentales: sequedad, humedad, frío y calor. Cuando éstas se conjugan se obtienen los cuatro elementos que componen la materia: sequedad+calor=fuego; calor+humedad=aire; humedad+frío=agua; frío+sequedad=tierra.
El calor favorece el metabolismo en general.
El frío frena las transformaciones metabólicas.
La sequedad concentra la savia y ayuda a resistir la humedad exterior.
La humedad ayuda a repartir los principios nutritivos por toda la planta.
Cuando se interviene sobre las plantas, se aumentan o se disminuyen estos efectos. Por ejemplo, para limitar un efecto de sequedad, se binará la tierra en signo de agua (frío y humedad).
LA LUNA ANTE LAS CONSTELACIONES
Cuando la Luna pasa ante una constelación, activa las influencias del elemento propio de esa constelación para transmitirlas a la Tierra. La síntesis de las leyes sobre la Luna ante las constelaciones se debe a Rudolf Steiner, padre de la antroposofía y creador del concepto de agricultura biodinámica en 1924.
Cuando la luna se encuentra ante una constelación de fuego (Aries, Leo o Sagitario), la actividad de las plantas se polariza sobre todo en la elaboración de frutos y semillas. Son buenas fechas para estimular la producción (trabajo y siembra) de toda clase de cereales, frutas, legumbres, etc.
Cuando la Luna se encuentra ante una constelación de tierra (Tauro, Virgo o Capricornio), la planta privilegia raíces y cortezas. Es el momento de ocuparse de las zanahorias, patatas, espárragos, apios y otras hortalizas que crecen bajo tierra.
Cuando la Luna se encuentra ante una constelación de aire (Géminis, Libra o Acuario) las flores toman el relevo de la actividad prioritaria. Son días óptimos para trabajar las hortalizas de flor: colifores, alcachofas y flores ornamentales.
Cuando la Luna se encuentra ante una constelación de agua (Cáncer, Escorpio o Piscis), la actividad de la planta favorece las hojas. Es el período idóneo para desarrollar los órganos foliares de lechugas, espinacas, acelgas, etc.
Hace aproximadamente 2.000 años se fijó el inicio del signo Aries en el punto vernal, que es el momento en que la línea del ecuador terrestre coincide con el plano de la elíptica (equinoccio de primavera). En esa época coincidían los signos con las constelaciones.
El desfase que hay actualmente entre signos y constelaciones es debido al fenómeno de la precisión de los equinoccios, que consiste en el retraso anual de unos 20 minutos para que la Tierra se sitúe exactamente en la misma posición ante la constelación en que se encontraba un año antes. De este retraso acumulado resulta el año platónico, unos 26.000 años, tras el cual cada signo se encontrará de nuevo delante de su constelación homónima.


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