¿Sentimientos ó razón?
No es fácil dar una respuesta cuando abordamos de forma recurrente el tema que nos ocupa: el trato que damos a los animales. Sí porque una y otra vez estamos fijando la mirada en lo real. Este no es otro más que el abandono de perros, gatos, hamsters, diferentes tipos de aves, conejos, mapaches, etc. No hay un censo exacto de los mismos. En su mayor parte provienen de vecinos que mantienen a sus perras, gatas, etc. pariendo de continuo y los cachorros que no se quieren son tirados a la basura, regalados o abandonados.
Las personas que reciben a un animal en su casa ante todo piensan en sí mismas o en “sus cortinas, edredones, etc.” Es natural ya que el animal que viene a convivir en la casa es un mero juguete para el “niño”. Al poco tiempo de estar disfrutando del animal, sus dueños, lo encuentran demasiado cariñoso o demasiado cagón, en fin, cualquier fruslería que se les antoje a la buena gente. Las protectoras y otros particulares se hacen cargo de tanto animal desgraciado. Algunos son acosados y agredidos por ciudadanos que no conciben tanta atención a los animales. Estamos en la dimensión de los sentimientos. Si nos trasladamos al de la razón podemos afirmar y afirmamos que los ayuntamientos son las instituciones idóneas para poner solución a tanto desquiciamiento.
Prohibir la cria incontrolada de animales y hacerla cumplir en la cotidianidad, llevar el control veterinario de la castración de tanto animal como hay en ciudades y pueblos, hacerse cargo del cumplimiento del buen trato a recibir por los animales adoptados (eso no está en su totalidad en las capacidades de las protectoras), etc. Hacer cumplir al ciudadano las condiciones de bienestar animal que ya se tienen asumidas a un tiempo que se crean vías de educación ciudadana respecto a cómo mejorar nuestro trato con los animales.
Jean Paul
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