UNA MINICLASE DE EMPATÍA
Esta fotografía la tomó la madre de este niño. Participó en un proyecto escolar y tenía que criar a dos corderos bebés para que se subastasen en un mercado y mandarlos al matadero.
Él se aplicó muchísimo, sorprendiendo a su madre de lo que les cuidó. Les abrazaba, les limpiaba, jugaba con ellos...
El día de la subasta rompió a llorar. No fue el único de su clase.
En un mundo bonito, nadie habría apartado a sus amigos de su lado.
En vez de eso, se los llevaron al matadero y le hicieron sentirse orgulloso por su buen trabajo, y se esforzaron en hacerle entender que "los animales están para eso".
¿Cuando perdemos la empatía innata hacia los animales? Cuando este mundo injusto nos destruye el corazón, y nos obliga a tratar a los animales como seres inferiores que no tienen derecho a vivir.
HÁGASE VEGANO, NO META CADÁVERES EN SU ESTÓMAGO


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