DISTOPÍA Y ECOLOGÍA
Semillas (2021), de Ann Nocenti y David Aja, es una novela gráfica inquietante. En ella, la degradación ecológica del planeta resulta ya inevitable y el mundo se encuentra dividido por un muro que separa a quienes continúan viviendo en nuestro ámbito, interconectado, protegido por el Ejército, dominado por unos medios de comunicación sensacionalistas, dedicados tan solo a reproducirse a sí mismos, en medio de una degradación social y medioambiental casi insoportable, que avanza ya hacia la destrucción total, y otro ámbito (la zona), ocupado por los denominados “luditas”, que optan por la destrucción de buena parte de la tecnología que les oprime y viven, entre la chatarra, una vida [en apariencia] más humana.
Entre ambos ámbitos, unos seres extraterrestres se afanan por recolectar semillas terrestres para sacarlas del planeta antes de que este colapse definitivamente.
Un pesado aire de nostalgia recorre las páginas de Semillas, generando [en muy buena medida] por el arte de David Aja, capaz de imprimir a cada imagen la verdad de un tiempo infame por venir si no ponemos los remedios adecuados. Imprescindible.
Existe un lugar que ha llamado la atención de la ciencia, al punto de ser considerado el epicentro de la salvación del mundo. Se trata del Banco Mundial de Semillas archipiélago de Svalbard, en la isla de Spitsbergen (Svalbard Global Seed Vault, en inglés) también conocido como la “Bóveda Mundial de Semillas o la Cámara del fin del mundo” y aunque parezca el título de una película hollywoodiense, es realmente cierto.



No hay comentarios:
Publicar un comentario