LA HUERTA DE ZUNILDA
Planta de Alubia o fríjol. Aquí está verde, en forma de judía o vaina. Al madurar es donde se convierte en alubia.
La huerta de Zunilda Lepín es un auténtico desorden. Lo que, según ella, es “tal y como debe ser”. A finales de otro invierno austral seco, a pie de cerro todo se hiela, pero en la primavera recién estrenada las variedades de frijol crecen junto a las de quinua, calabaza, cilantro, vinagrillo, fresa, cerezos, nísperos…
Plantación de maíz
Es guardiana de semillas y desde 2015 Tesoro Humano Vivo de Chile por su profundo saber y dedicación a una labor clave para la pervivencia de la agricultura tradicional campesina, reconocida garante de la biodiversidad alimentaria.
Nació en 1949 en el campo, en Lumahue, en la Región de la Araucanía chilena. De sangre mapuche, a la que los indígenas llaman Wallmapu. Zunilda Lepin pasó su infancia cerca de la tierra y los animales; quedó huérfana de madre muy joven y se la pasaba yendo desde la casa de su padre (sujeto a labores del campo) a la de su querida abuela. Fue a ella a la que primero vio cultivar huertas. La necesidad la obligó a emigrar a la ciudad. En Temuco, la capital de la región, empezó a sembrar maíz, patatas y otros productos campesinos con los que alimentar a sus cuatro hijos. Un pequeño huerto urbano que le sirvió para aliviar la pobreza y para recuperar el amor por las plantas y el conocimiento que le transmitió su abuela materna durante la infancia.




No hay comentarios:
Publicar un comentario