Mientras recortan en servicios, mientras miles de familias llegan justas a fin de mes y mientras la juventud tiene que emigrar para encontrar futuro… la Junta de Extremadura decide subir casi un 50% las subvenciones a entidades taurinas, pasando de 200.000 a 300.000 €.
Sí, has leído bien:
300.000 € de todos para becerradas, comilonas de carne de lidia y actividades dirigidas incluso a menores, a pesar de las recomendaciones internacionales que piden sacar a la infancia de la violencia taurina.
Todo para intentar fabricar un “relevo generacional” que NO existe, porque las escuelas taurinas apenas reúnen unas pocas decenas de alumnos y las plazas se sostienen con dinero público, no con afición real.
Se subvencionan hasta 15.000 € por actividad para cosas tan ridículas como “jornadas gastronómicas de carne de toro” o visitas para normalizar la tauromaquia entre niños y adolescentes.
Y lo llaman “cultura”.
Lo llaman “arte”.
Pero en realidad es propaganda con dinero de todos, justo antes de elecciones, para intentar reanimar un negocio que solo sobrevive a base de subvenciones.
Extremadura no necesita más violencia ni más privilegios para una industria que vive del sufrimiento animal.
Extremadura necesita inversión en educación, salud, bienestar social y futuro.
No en comilonas, becerradas y sangrientos espectáculos que ya no representan a la mayoría.



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