IDEAS FALSAS SOBRE LOS GATOS
“NO ES NECESARIO VACUNAR
A UN GATO QUE NO SALE AL EXTERIOR” (sin embargo tú sí sales)
Salir, para un gato, es arriesgarse a sufrir un accidente de coche, coger frío bajo la lluvia y contraer enfermedades a causa del contacto con sus congéneres. En la vivienda, tu animal está protegido de todo. ¿Entonces para qué vacunarlo?
El riesgo cero no existe.
Para comprender mejor_______________________________________________
El gato está, posiblemente en posición de convertirse en el animal del siglo XXI. En Francia su población sobrepasa ya a la de los perros. No obstante, su nivel de atención veterinaria y sobre todo, de vacunación está muy por debajo del de la especie canina.
Solamente 1 gato de cada 2 que atraviesa la puerta de la consulta veterinaria está vacunado. La negligencia o el precio no explican del todo esta situación.
En realidad, muchos propietarios no comprenden la utilidad de una vacuna en un animal que sale poco o nada, al exterior. Sin embargo, el gato puede ser portador desde su infancia de bacterias y virus que, ante el menor descenso de las defensas naturales, aprovechan para multiplicarse. Es el caso por ejemplo de los microbios responsables del coriza (una especie de catarro del gato). Además, algunos virus resisten tanto tiempo en el medio ambiente que el propietario [el cual sí que sale] puede transmitírselos a través de sus manos o de la suela de sus zapatos. Por otra parte, un gato urbano puede tener la oportunidad en algún momento de su vida de coincidir con otros gatos durante un fin de semana en el campo o durante su estancia en una guardería.
¿Qué puedes hacer?
Un gato de interior debería estar vacunado contra el tifus, el coriza y la clamidiosis (estas vacunas están mezcladas en una misma dosis). La primovacunación se realiza mediante 2 inyecciones con un mes de intervalo desde la edad de 2 meses. Los recuerdos vacunales son anuales durante toda la vida del gato.
Si existe riesgo de que el gato tenga contacto con gatos extraños, vacúnale además frente a la leucosis. Para realizar viajes al extranjero, dejarlo en las guarderías felinas o en el camping, la vacunación antirrábica es obligatoria.
En los viajes. Para tener derecho a un pasaporte europeo que le permita circular libremente por los países de la Unión Europea, tu gato debe estar previamente identificado (microchip o tatuaje) y vacunado contra la rabia.





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