07 febrero 2026

 

 
 
 
Este artículo no va de personas, aunque lo parezca, va de estrategias.
Estos dos personajes son lo que parecen aunque querrían parecer otra cosa. Sin embargo son dos figuras paradigmáticas en relación a lo que pretendo explicar. ¿Sabéis qué tienen en común? 
 
 

 
 
 
Uno de ellos, Javier Hidalgo de Argüeso, fue vicepresidente de SEO/BirdLife, una famosa sociedad ornitológica, en teoría dedicada a la protección la naturaleza y la divulgación de la vida y costumbres de las aves. El otro es presidente de un canal de televisión, en teoría progresista, creado para dar a la actualidad un enfoque izquierdista que no tenía espacio en los medios audiovisuales generalistas conservadores (prácticamente todos los demás).
 
Hasta aquí todo parece normal. La gracia viene cuando a ambos se les ve el plumero, nunca mejor dicho. El de SEO/BirdLife ingresó en la asociación para lavar la imagen del mundo cinegético, un personaje que posa orgulloso ante dos jabalíes cazados, y se dejó grabar dando recetas sobre cómo cocinar aves, vocal de una asociación que como se ha visto recientemente, ha apoyado las medidas de control de especies en Andalucia, es decir, apoya la caza. Amante de los pajaritos, pero "ave que vuela, a la cazuela", y firme defensor de las cigueñas, aunque "ave de paso, estacazo". 
 
Esta sociedad, en la que se dan cita muchos naturalistas y conservacionistas, cuenta entre sus miembros con personajes como Santiago Abascal. ¿Vamos atando cabos?
El otro, "Ferri" para los amigos, mientras simulaba ser un rojeras, llenaba sus platós de periodistas de intachable reputación, librepensadores como Eduardo Inda, filósofos como Francisco Marhuenda y sindicalistas como Miguel Ángel Revilla, y se dedicó a esparcir bulos que perjudicaban a formaciones políticas y movimientos sociales contrarios a las corrientes neofascistas, para servir a los intereses y rutas que se le marcaban desde el palco del Santiago Bernabéu. 
 
La idea, aunque no era original, era genial y funcionó.
Vamos a aprovechar la necesidad y candidez de "progres" y "perrigatistas" para alzar escenarios y telones donde aglutinarlos, para que sigan pensando que están formando parte de una asamblea y moralmente por encima del resto. 
 
La verdadera realidad inmersiva consiste en que el espectador sea sólo eso, un espectador no sepa en qué plano está, que transite entre la platea, el escenario y la cuarta pared como hoja movida por el viento.
Una sociedad subvencionada para proteger la fauna, dirigida por cazadores, y un canal para rojos, orquestado por fachas. ¡Brillante!
 
Este sistema de "pedagogía incursiva" no es una novedad. Todos los medios en mayor o menor medida lo hacen. Las redes sociales lo hacen. Las plataformas por las que pagas para ver cine independiente, lo hacen. Queipo del Llano, Arias Salgado y Joseph Goebbels lo hacían. Todos los que no han tenido de su parte a la razón, se han visto obligados a moldear las ideas, por las buenas, o a exterminarlas, por las malas. 
 
El contraste entre crear corrientes de opinión y ofrecer herramientas para formar una opinión crítica, es lo que diferencia a los manipuladores de los informadores, a los amantes de la naturaleza de los que se la quieren follar y a los investigadores de los periodistas. 
 
"Antes de creerte una noticia, averigua quién paga la tinta", decía Joseph Pulitzer.
Hace unos años circulaba una viñeta sarcástica en la que un estudiante de periodismo iba a buscar trabajo, y el director en la entrevista le pedía el carnet de manipulador. El chaval decía que aquello no era un restaurante, sino un periódico. Y el entrevistador le respondía: efectivamente.




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