08 abril 2026

  

UN LENGUAJE (GATUNO) MUY VARIADO


Los gatos tienen su lenguaje, con el cual saben expresar sus sentimientos y hacerse entender incluso por el humano.

 


 


Se trata de un lenguaje muy variado que se aprovecha de dos distintas emisiones sonoras: el maullido y el ronroneo. El maullido se puede modular de varias formas y, por tanto, tener distintos significados; el ronroneo es una emisión sonora producida como una especie de lenguaje interior a boca cerrada.


Entre ellos los gatos se reconocen a través de los olores: si ya se han hecho amigos, se saludan restregándose las narices, como los lapones; o bien se husmean la cabeza y la región anal. Las secreciones glandulares de estas áreas identifican a cada gato con un olor distinto. Si la simpatía es completa, se restregarán un cuerpo contra otro, marcando con el olor el manto más allá para un próximo reconocimiento. Por el mismo motivo, se dice que los gatos se restriegan con su humano. El lenguaje del cuerpo consta de muchos signos diferentes: la angulación de la cabeza, la erección de la cola, la posición de las orejas, la expresión facial, y así sucesivamente.

 


 


Los gatitos poseen un vocabulario limitado, y sólo a las doce semanas de edad aprenderán a expresarse como el adulto. El escritor Theodor Hoffmann, una de las figuras más representativas del romanticismo alemán, autor del cuento El gato Murr, decía que el gato “tiene el don admirable de expresar con una única palabra [miau] alegría, dolor, delicia, rapto, miedo, desesperación; en fin todas las sensaciones y las pasiones”. Aunque hay que añadir que la entonación para cada uno de estos estados es DIFERENTE.


La fase en la cual el maullido es más articulado y rico en sonidos y tonos es cuando está en celo.

 


 


Los gatos nacidos y crecidos en un entorno frecuentado por humanos y que están en contacto con ellos, desarrollan un comportamiento muy peculiar, que ponen en marcha sólo para tratar con los humanos. Esto demuestra que los felinos pueden modificar su conducta según el ambiente en el que se desenvuelven. Cuando sienten que gozan de la estima de su humano y de una atmósfera serena se descubren, se quitan el velo e incluso se sinceran y entablan amistad. 

 

 


 


El “vocabulario” gatuno es más amplio que el del perro. Si se dirige a un congénere, nuestro felino puede llegar a emitir más de cincuenta sonidos distintos, que varían de tonalidad, pasando fácilmente de los tonos graves a los más agudos. De esta manera articula “palabras” que adquieren un preciso significado para los otros gatos.

 


 

 Para demostrar su gran regocijo, el bienestar del momento, el afecto por su humano, el gato posee el dulce sonido del “ronroneo”, llamado así porque se asemeja al ruido provocado por el huso empleado antiguamente para hilar la lana. Se trata de una especie de “r” musical que se repite durante un largo período de tiempo, siempre que el gato es feliz. Aunque últimamente se ha comprobado que efectúen el ronroneo en situaciones de estrés, dolor y enfermedad. Parece que con este sonido que es el primero que emite el gatito recién nacido, se autotranquilizan. Esta vibración tan especial, el llamado “ron-ron”, está producida por el roce de una cuerda vocal, y es una característica muy típica de los felino. También los tigres y leones, si bien con mayor reserva, se abandona a estas sutilezas musicales.

 


 

 En cuantos a los gestos, el gato se expresa con más de sesenta muy diferentes entre sí. Los más evidentes son el erizamiento del pelo del lomo y de la cola para parecer más grandes ante el enemigo: la joroba, para crearse un aspecto monstruoso; el restregarse entre las piernas del humano, para obtener comida o caricias, y así sucesivamente.

 

 


 


Contrariamente al perro, el gato, con sus lentos movimientos de cola, nos dice que está nervioso y que prefiere que no le molestemos. Una señal de que está contento, en cambio, es la del alzado de la cola en bandera vibrante (incluso acompañando el gesto con el ronroneo. Esto es el máximo de contentura); esto sucede casi siempre cuando ve a su humano preferido). Cuando, en cambio, el gato pone la cola rígida y la mantiene arqueada, con los pelos erizados, es señal de ataque o miedo ante la presencia de algún adversario. Un gato con miedo, puede atacar.

 

 


 

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