Un cuento de TRES TITANES
El mayor desastre marítimo de la Historia fue el que le ocurrió al mayor monstruo marítimo de confección humana de todos los tiempos: el trágico Titanic, de la “White Star Line”. La tragedia real sólo puede compararse a la del Titán, el transatlántico de lujo de ficción que también naufragó, con tremendas pérdidas de vidas, en abril de 1898, catorce años antes de que el Titanic chocase con el iceberg que le envió a su tumba oceánica, también en una noche de abril.
El Titán sólo navegó en las páginas de la novela de Morgan Robertson adecuadamente titulada Futility. Pero las coincidencias entre los dos gigantescos barcos de pasajeros son más de lo que se puede imaginar. El profético Titán de Robertson zarpó de Southampton, Inglaterra, en su viaje inaugural, como lo hizo el propio “insumergible” Titanic. Ambos barcos tenían la misma eslora, 800 y 824 pies, y un tonelaje comparable, 70.000 y 66.000 toneladas, respectivamente. Los dos tenían tres hélices y transportaban a 3.000 pasajeros.
Ambos iban cargados hasta la borda de ciudadanos opulentos. Ambos chocaron con un iceberg y se hundieron en el mismo lugar. Y en ambos fue terrible el número de víctimas, porque ninguno de los dos llevaba botes salvavidas suficientes. En el caso del Titanic, murieron 1.513 pasajeros, la mayoría a causa de las frígidas aguas del Atlántico Norte.
Uno de los que murieron en el Titanic fue el famoso espiritista y periodista W.T. Stead, que había escrito un cuento breve, prediciendo un naufragio parecido, en 1892. Pero ni Futility ni el cuento de Stead pudieron salvar al condenado Titanic. En cambio, otra premonición sí que evitó una tragedia. En Abril de 1935, el marinero William Reeves vigilaba en la proa del carguero Titanian, que había zarpado de Canadá con rumbo a Inglaterra. Las similitudes y el recuerdo del Titanic hicieron presa en la mente del joven Reeves y le provocaron un escalofrío en la espina dorsal. La proa de su barco hendía las mismas aguas tranquilas por las que había navegado el Titanic. Y al acercarse la medianoche, hora que marcó el fin del gran transatlántico, Reeves recordó la fecha en que se había hundido aquél [14 de abril de 912] era el día de su propio cumpleaños.
Abrumado por las coincidencias, Reeves dio la voz de alto y el Titanian se detuvo a muy poca distancia de un enorme iceberg. Poco después, otra montaña de cristal surgió de la noche. El Titanian estuvo inmovilizado, pero seguro, durante nueve días, hasta que unos rompehielos de Terranova le abrieron camino a través del hielo mortal.
Las otras víctimas del Titanic
¿CUANTOS ANIMALES MURIERON EN EL NAUFRAGIO DEL TITANIC?







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